Stefan Sagmeister’s posters campaign for SVA, NYC (visto aquí).

Stefan Sagmeister’s posters campaign for SVA, NYC (visto aquí).

Los mapas son narrativas espaciales y superpuestas de las múltiples realidades en que vivimos. A veces son complementarias, a veces son contradictorias … como la vida misma.
En el blog Worldviews de The Washington Post han publicado una colección de 80 mapas (40 maps that explain the world y 40 more maps that explain the world; our full maps coverage) en su mayoría originales que permiten explorar el mundo de mil formas diferentes: el pasado, el presente, el futuro; la geografía y la política; los conflictos y las alianzas …
Este mapa sobre los lenguajes en Africa procede del World Language Mapping System/Ethnologue.

Los mapas son narrativas espaciales y superpuestas de las múltiples realidades en que vivimos. A veces son complementarias, a veces son contradictorias … como la vida misma.

En el blog Worldviews de The Washington Post han publicado una colección de 80 mapas (40 maps that explain the world y 40 more maps that explain the worldour full maps coverage) en su mayoría originales que permiten explorar el mundo de mil formas diferentes: el pasado, el presente, el futuro; la geografía y la política; los conflictos y las alianzas …

Este mapa sobre los lenguajes en Africa procede del World Language Mapping System/Ethnologue.

View of the World from the 9th Avenue.

View of the World from 9th Avenue (sometimes A Parochial New Yorker’s View of the World, A New Yorker’s View of the World or simply View of the World) is a 1976 illustration by Saul Steinberg that served as the cover of the March 29, 1976, edition of The New Yorker. The work presents the view from Manhattan of the rest of the world showing Manhattan as the center of the world. 

Vía El País.

View of the World from the 9th Avenue.

View of the World from 9th Avenue (sometimes A Parochial New Yorker’s View of the World, A New Yorker’s View of the World or simply View of the World) is a 1976 illustration by Saul Steinberg that served as the cover of the March 29, 1976, edition of The New Yorker. The work presents the view from Manhattan of the rest of the world showing Manhattan as the center of the world. 

Vía El País.

Siempre me han fascinado los pasadizos que forman los andamios en las aceras de las calles, especialmente cuando son estrechas. Esos lugares oscuros donde el paisaje de la ciudad se sustituye por oscuridad y hierros. Un pasaje corto donde te cruzas con extraños a los que te debes aproximar más de lo que resultaría correcto en una situación normal. Lugares incómodos donde se suspende la ciudad y en los que todos tratamos de pasar rápido para evitar la incomodidad que nos provoca la cercanía con el desconocido y con lo desconocido.

Siempre me han fascinado los pasadizos que forman los andamios en las aceras de las calles, especialmente cuando son estrechas. Esos lugares oscuros donde el paisaje de la ciudad se sustituye por oscuridad y hierros. Un pasaje corto donde te cruzas con extraños a los que te debes aproximar más de lo que resultaría correcto en una situación normal. Lugares incómodos donde se suspende la ciudad y en los que todos tratamos de pasar rápido para evitar la incomodidad que nos provoca la cercanía con el desconocido y con lo desconocido.

El océano sigue siendo una de nuestras fronteras. Y las fronteras son esos lugares donde se concentran todos nuestros miedos e ilusiones, donde aún es posible imaginar y explorar. En 1539 Olaus Magnus publicó su cartografía de monstruos marinos e imaginó un mundo fantástico que provocó por igual temor y deseo. Por fortuna el deseo venció y hoy el mapa de “monstruos” es otro pero igual de fascinante.
A partir de esta cartografía Slate publicó un mapa interactivo basado en el libro Sea Monsters: A Voyage Around the World’s Most Beguiling Map de Joseph Nigg.
Descubierto gracias a @Milhaud (vía @_kartenn).

El océano sigue siendo una de nuestras fronteras. Y las fronteras son esos lugares donde se concentran todos nuestros miedos e ilusiones, donde aún es posible imaginar y explorar. En 1539 Olaus Magnus publicó su cartografía de monstruos marinos e imaginó un mundo fantástico que provocó por igual temor y deseo. Por fortuna el deseo venció y hoy el mapa de “monstruos” es otro pero igual de fascinante.

A partir de esta cartografía Slate publicó un mapa interactivo basado en el libro Sea Monsters: A Voyage Around the World’s Most Beguiling Map de Joseph Nigg.

Descubierto gracias a @Milhaud (vía @_kartenn).

Aquí nace el salitre que lo inunda todo:

La palabra salitre, convertida en calle, me persigue desde Lisboa hasta Lavapiés. No fui consciente hasta hace pocos días, pero desde niño el salitre me ha acompañado en mi vida y su magia ha creado un mundo extraño y fantástico al que regreso una y otra vez.

Si te crías en una ciudad casi hundida en el mar el salitre lo invade todo. Si esa ciudad está aislada del mundo, la atmósfera de penumbra que provoca el salitre es el mejor escape para entrar en otros mundos … aunque sea con la imaginación.

[Vídeo de Oti Fernández. La conversación, sin ninguna relación con el vídeo, empezó aquí pero continuó aquí].

Hay momentos en que la vida es como Lisboa. Deteriorada, abandonada, caótica … Unos ven en ese estado de las cosas la belleza. Otros luchan por ver la belleza que se esconde detrás.
[en Instagram]

Hay momentos en que la vida es como Lisboa. Deteriorada, abandonada, caótica … Unos ven en ese estado de las cosas la belleza. Otros luchan por ver la belleza que se esconde detrás.

[en Instagram]

mmodulus:

[Hay personas que nos inspiran por su trabajo, por sus formas de mirar la realidad, a las ciudades, los espacios públicos y las personas que las habitan y los dotan de sentido]
Teju Cole es un novelista y fotógrafo norteamericano y nigeriano que en sus fotografías recoge los entornos urbanos de ciudades de todo el mundo (su trabajo se puede ver y sentir en Flickr).

The great street photographers, from Atget onwards, inspire me. When I go out shooting, I’m interested in catching or in being caught by the unexpected, in “organizing the rectangle” as Sergio Larrain put it.

Emergió como novelista con Open City, y ahora esperamos su siguiente libro de no ficción sobre la vida en Lagos.

mmodulus:

[Hay personas que nos inspiran por su trabajo, por sus formas de mirar la realidad, a las ciudades, los espacios públicos y las personas que las habitan y los dotan de sentido]

Teju Cole es un novelista y fotógrafo norteamericano y nigeriano que en sus fotografías recoge los entornos urbanos de ciudades de todo el mundo (su trabajo se puede ver y sentir en Flickr).

The great street photographers, from Atget onwards, inspire me. When I go out shooting, I’m interested in catching or in being caught by the unexpected, in “organizing the rectangle” as Sergio Larrain put it.

Emergió como novelista con Open City, y ahora esperamos su siguiente libro de no ficción sobre la vida en Lagos.

Eisenman, Calatrava y la nada

Dos anécdotas en la Cidade da Cultura me han hecho entender que finalmente Eisenman es solo una vulgar imitación de Calatrava. El respetado académico de ideología cambiante al servicio de sus obras ha acabado por lograr efectos similares a los de la denostada estrella que ha sabido poner sus obras al servicio de cualquier ideología.

Las dos historias están escritas de algún modo en esta fotografía.

Primero. Hagamos un experimento mental. Un viernes de septiembre entre las 10 y las 16 h una cámara fija fotograía cada 5 minutos el aparcamiento. A continuación superponemos todas las fotografías y sobre el escenario fijo agregamos todos los objetos que aparecen en cada foto. El resultado seria esta imagen: Nada. Un vacío semejante al que se siente por ejemplo en buena parte de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

Segundo. Un autobús transporta cada hora a los pocos que lo desean desde la Cidade da Cultura hasta la ciudad de Santiago de Compostela. La parada, no señalizada, se sitúa en esa foto. Ni una marquesina, ninguna protección. Ni tan siquiera una puerta en la zona próxima del edificio donde guarecerse en los momentos, bastante frecuentes, en que llueve. Nada. La misma a la que hasta hace poco te lanzaba el aeropuerto de Bilbao cuando salías de la zona de llegadas.

Y más allá de las anécdotas, la nada es a la que nos asomamos cuando nos acercamos a esas obras inacabadas o ya deterioradas. Lo que antes representaba para muchos visión estratégica hoy se acepta casi unánimemente como un sinsentido que simboliza toda una época … de la que no queda prácticamente nada salvo tristeza y desolación.

Ciudades, una declaración de amor

Algunas ciudades me producen ansiedad. La ansiedad del deseo. La ansiedad del saber que la vida es limitada y nunca será posible vivir todo lo que uno desearía. Son historias de amor apenas iniciadas, a veces solo imaginadas, amores que nunca estallarán pero quizás tampoco acabarán. De algunas ciudades solo puedo intuir que podría llegar a desearlas, como Estambul, Singapur o El Cairo. En otras soy ya consciente de ese amor, probablemente imposible, como Sao Paulo o Lisboa. Algunas son bellas, otras no. Algunas son confortables, otras brutales. Son ciudades especiales por como yo las he vivido mientras las habitaba, aunque fuese brevemente, y cuando las imaginaba.

La ansiedad es la patología del exceso, la consciencia de que cada amor necesita de tiempo para cultivarse y llegar a ser pleno, incluso para que evolucione y se acabe. Pero la vida es limitada y las ciudades existen en un espacio y un tiempo que no puedes compartir entre ellas. Y esas ciudades son como las personas que pasan por tu vida y no puedes amar. Aquellas con las que imaginas que serías, aunque solo fuese brevemente, feliz. Como con las ciudades, a veces solo lo intuyes porque pasan fugazmente por tu vida. Otras van y vienen, de algún modo están ahí pero al tiempo son inalcanzables, como esa ciudad a la que regresas cada cierto tiempo pero siempre de paso.

Fui consciente hace poco que sufría esta ansiedad que llevaba ya conmigo muchos años. Lo sentí como un problema. Pero alguien me hizo pensar que de algún modo  es necesaria, porque si fuese posible evitarla y, en un ejercicio imposible, vivir todos los deseos la consecuencia sería la adicción.

Una noche de un domingo de Agosto el “waterfront” de Kuching (Sarawak, Malaysia; isla de Borneo) está especialmente animado. Entre los puestos de comida se situan varios músicos pero domina el ambiente un evento que sucede en un pequeño escenario cubierto. Allí el público asiste a lo que parece un concurso de músicos y bailarines tradicionales que preside un jurado situado en una mesa en la periferia del escenario. Al finalizar las actuaciones el público es invitado a bailar y sucede esta celebración colectiva.

Músicos en el templo hindú Sri Mahamariamman cerca de Chinatown en Kuala Lumpur. La música, que parece improvisada, se superpone con el constante sonido de la campana. Mientras un grupo de turista hindúes participan en un ritual.

Quizás demasiado tiempo con demasiados pulpos …Sin embargo no había sido realmente consciente de su carácter mágico hasta que descubrí esta fotografía.

Pero … ¿nunca es demasiado?

Fotografía de Richard Learoyd. Hombre con tatuaje de pulpo II (2011). En la exposición “Seducidos por el arte. Pasado y presente de la fotografía" de CaixaForum Madrid.

Quizás demasiado tiempo con demasiados pulpos …Sin embargo no había sido realmente consciente de su carácter mágico hasta que descubrí esta fotografía.

Pero … ¿nunca es demasiado?

Fotografía de Richard Learoyd. Hombre con tatuaje de pulpo II (2011). En la exposición “Seducidos por el arte. Pasado y presente de la fotografía" de CaixaForum Madrid.

Músicos callejeros en Estambul. Las calles de Estambul están llenas de vida. Sin embargo, al contrario de lo que se ha vuelto casi norma en las ciudades del occidente europeo, no es fácil encontrar gente que use la calle como espacio improvisado para interpretar y ganar algún dinero. Pero una noche en la zona mas comercial, en plena Isklital Cadessi, nos encontramos a estos músicos.

Imaginemos un gigantesco y espeso bosque en el centro de una gran ciudad. Nunca me han gustado las analogías o metáforas biológicas para entender las ciudades, la sociedad o Internet, pero si las imágenes que provocan nuestra fantasía.
"Neo-bosques digitales" por @urbanitas (vía Photo by urbanitas • Instagram)

Imaginemos un gigantesco y espeso bosque en el centro de una gran ciudad. Nunca me han gustado las analogías o metáforas biológicas para entender las ciudades, la sociedad o Internet, pero si las imágenes que provocan nuestra fantasía.

"Neo-bosques digitales" por @urbanitas (vía Photo by urbanitas • Instagram)